Por esas cosas de la vida me tocó ir a Santiago, la capital del país, son unos 200 kilómetros desde mi ciudad, por unas horas y sobrevivir a la experiencia de viajar en Metro y tomar un bus del transantiago

Todo bien al principio, aunque me extrañó ver carabineros que paseaban en la Estación Parajitos, para luego subir al tren y bajarse en dos o tres estaciones más allá, no es común ver esto, me recordó a las películas de misterios o de agentes secretos.

No fue tan complicado llegar hasta Avenida Grecia, pues realicé intercambio de línea y luego tomé un taxi, en todo momento me pareció ver menos locomoción, de la que uno siempre veía en las calles de Santiago, había menos ruido y el ambiente era de agrado.

En problema se inició, al volver, en la ex congestionada Avenida Grecia, hoy sencillamente había poca locomoción… luego de esperar un rato, apareció un bus blanco, que al subir ...escuché la voz del chofer, “pase”, no había validador, todos los que entrábamos con nuestra Tarjeta Bip, no teníamos otra alternativa que pasar al fondo y gratis…el bus una lata, seguro un ex amarillo pintado de blanco, sonaba por todos lados, igual llegamos a la estación del metro que necesitaba.

Hasta allí, todo relativamente normal, en el metro había más gente de lo común para el día y la hora, nada de otro mundo, pero esto cambió, al entrar a la Línea 1, “n” gente, en el anden, todos corrían, como si algo extraño pasaba o pasaría, la dirección de la carrera era única, los andenes…una vez allí, rodeado de personas, llegó el tren, lleno, lleno y lleno, toda una batalla para entrar, pese a que alguien por parlante decía “dejen bajar, para luego subir, gracias” o algo así.

No fui lo más caballero…pero entré, con el temor de ser victima de los amigos de lo ajeno, debido al tumulto, inicié el viaje que me llevaría al terminal de buses, toda una aventura, la verdad es que al principio me reía, la gente seria, muy seria, creo que nadie quería o podía hablar, algunos por temor a ser considerados acosadores sexuales o que alguien te respondiera ¿de que se ríe o habla, acaso no ve como vamos?.

Frente a mi, había una hermosa joven, pero como les decía, ni siquiera trate de enfocar mi vista en ella, para no ser llamado acosador, a un costado un señor de no muy buena cara, el resto de personas que me rodeaban, ni siquiera podía verlos, pues el espacio no me peritia moverme.

Así viajamos por varias estaciones, en una o en dos de ellas, ví Carabineros, de vez en cuando se escuchaba entre los pasajeros, el grito desesperado de “permiso, tengo que bajar, permiso, se puede correr” en la Estación los Héroes y la Universidad de Chile, la gente que esperaba, triplicaba a la que había en el carro, muchos querían subir, otros mártires pensaban bajar

Al final pude bajar en la estación que lleva al Terminal de buses, sin antes lanzar mi grito esperanzador “permiso, permiso, necesito bajar”….. no se imaginan la alegría que sentí, cuando el bus se alejaba de Santiago, con rumbo a la costa, allí estaría mi familia, mi ciudad, mis amigos, una vida tranquila, sin el transantiago, sin el metro, la provincia, no la capital del país, pero con vida digna, no es digno lo que esta viviendo la gente en Santiago, nadie asume la culpa, todos prometen, y las cosas cambian poco…ojalá esto se solucione, por los niños, las mujeres, los ancianos y los trabajadores, que necesitan salir y volver de sus casas día a día.

Hoy rio , pero recuerdo con pena y enojo, la experiencia, creo que quien sea el culpable, merece ser puesto en la Plaza de Armas de la ciudad y “SALUDADO” por todos