Este domingo mientras escuchaba música, la noticia impactaba a Chile y el mundo, las distintas cadenas de información comunicaban la muerte de Augusto Pinochet, una persona que a sus 91años, daba la impresión que sólo estaba en los recuerdos de algunas personas, había dejado de jugar un papel político en el país.

¡Sorpresa!, a pocas horas de su muerte, miles de personas lloraban su muerte, recordaban con alegría su gobierno y agradecían su intervención en la política nacional, kilómetros más allá, otras miles, celebraban con champagne la muerte, recordaban con lagrimas y pena, los años del gobierno de Pinochet, mientras el mundo no dejaba de informarse sobre la noticia

¿Es factible, que mientras la comunidad internacional tiene una opinión del ex gobernante, en Chile, sea posible ver más de 60.000 personas, haciendo largas colas durante horas bajo el sol, para despedirse y rendir su último adiós al ex general?, definitivamente sí.

Este es un país lleno de contradicciones, hablaba con una señora que lloraba la muerte de Pinochet, me decía que estaba agradecía pues ella había sufrido mucho la violencia, el caos económico y social que vivía Chile, entre 1970 y 1973, también escuchaba a un señor, de edad similar a la señora, que explicaba su alegría, pues había sufrido durante el gobierno militar, ambos tenían razón, ambos habían vivido la historia de este país desde distintos puntos, ambos sufrieron, en un país, que desde la llegada del conquistador europeo, los pueblos originarios, fueron mal tratados, luego siguió sufriendo con la altanería económica y política en los minerales del salitre y carbón, en los campos agrícolas, pasando varias revoluciones, para terminar entrampado en la lucha de clases, utilizadas por sectores políticos con la finalidad de cambiar la historia, hasta llegar a la guerra fría, donde el mundo se transformo en un peón, de USA y Rusia, que no pelearon frente a frente, pero si lo hicieron en América, África y Asia, con el inmenso daño para millones de personas.

Ese es mi Chile, que sólo los chilenos entendemos y valoramos, no hemos sido capaz de superar el pasado, como ha sucedido en Europa y España, con millones de muertos en guerras mundiales y la revolución, aún no damos vuelta la pagina, como lo han hecho otros países de América, pese a todo somos un ejemplo de desarrollo para el mundo. Seguimos trabajando para superar nuestra historia, bajo ese contexto es posible entender la reacción a la muerte de un personaje histórico, historia negativa para unos, historia aceptable para otros….
Personalmente creo que pasará mucho tiempo, varias generaciones para ver con altura de miras este y otros procesos históricos, tal vez hasta quien escribe esto tendrá que estar bajo tierra, y todavía esperaremos ver con más serenidad los acontecimientos, pero así es Chile, con contradicciones, climáticas, económicas sociales, políticas e históricas, pero pucha que es lindo