Amigas y amigos, si han tenido tiempo de ver noticias sabrán que el primer huracán de la temporada se llama Ernesto, me pregunto si debo sentirme orgulloso de aquello, esa es la duda del momento, como todo hombre de letras y culto a la vez, me decido consultar a mi inseparable amigo…. el diccionario, para ver la definición exacta de este sublime fenómeno de la naturaleza, María Moliner nos dice: “viento muy violento, o termino de comparación a una cosa o persona que trastorna lo que encuentra a su paso”

Continuo divagando por el onírico mundo de los pensamientos, seremos los Ernesto, sinónimos vivientes de los huracanes, todos los Ernesto o sólo algunos, y entre esos algunos estaré yo, es tan fácil caer en los típicos eufemismos y decir “Huracán Ernesto, hijo de tigre, Salió igual a su padre”, y tantas otras frases

¿En el trabajo seré un huracán?, en este punto, en forma muy especial, acudo al recordado Matía José Buenaventuras que en una de sus cartas escribía:”al recorrer los aserraderos pude comprender, que los trabajadores, producen según las circunstancias que estén viviendo”, aunque no lo crean estoy seguro que aprobamos, por lo menos así lo indica mi última evaluación laboral
¿Cómo amante seré un huracán?, no tengo la experiencia empírica que me permita salir en defensa de todos los Ernesto, en el caso personal y sin pecar de ser soberbio, espero ser recordados por las féminas como un katrina, a no ser que mi tocayo sobrepase el nivel 4, aunque no soy yo el que debe avalar esta teoría.

Bueno amigos lo que sea, de todas formas prefiero ser recordado más que por un huracán, por ser un buen tipo, asertivo, buena onda, que es capaz de reír y hacer reír, en esta vida tan complicada, y recuerda “Si hoy plantas una semilla que sea la semilla del amor y la paz”, el mundo y todos te lo agradeceremos

Espero haberles entretenido la mañana un poco y rían, que hace bien